martes, 11 de diciembre de 2007

Rup fiddle

Biografía

Rup fiddle (1989).Nació en puebla México
el 7 de diciembre de 1989.Estudiante de la universidad de artes
Poeta, violinista, narradora, ensayista;
Integrante activo del grupo iliterario ciela
Ha publicado sus trabajos en revistas del estado
actualmente algunos de sus poemas son subidos
en la red, y son alojados en la autopista cibernética
de mundo poseía, en donde ha recibido reconocimientos
entre tantos poetas de esa casa por su grata labor de creación
en donde nos demuestra con su corta edad una madurez y un tino
que siempre va con la búsqueda de la punta de su propio lenguaje.



Cinco poemas de Rup fiddle


A veces te pienso descalzo
A veces te pienso descalzo
Eso es, a menudo, mas satisfactorio a pensarte desnudo
Es como cuando decido entre cebollas y chocolates
Un todo en la nada, y nada en el todo.
Así prefiero entonces respirar tus callos, tus desgastadas plantas, tu pisada cansada,
Lo prefiero así antes de suspirar tras tu experimentada retórica, o tras una sonrisa dadivosa que no promete ni los dientes…
Y desespero al pensar que Dios juega con nosotros pensando, “haber que sale entre el buitre y la lagartija”
Pero… ¿Qué sale?
Penosamente, miradas sin un iris que tocar, bocas sin saliva con la cual jugar, dedos sin huella, y una rodilla… que nadie dobla.
Así pasa el amor, ¿amor?... sé que nunca he sabido distinguirlo
Pero hasta lo que hoy mis nulas experiencias me han dejado saber, es lo que sucede entres dos personas que se sienten sin tocarse, se miran sin usar los ojos, y se besan el alma… dije, ‘nulas experiencias’.
A veces te pienso descalzo, y tropiezo con mis pies.





Carta breve y caritativa a un pintor ciego:
Señor pintor:
El camino rojo que lleva a su casa
esta tarde se ha inundado de ojos,
todos nadan en ellos
parpadeando despreocupados las aceras,
y yo,
he ido a buscarle como es costumbre,
mordiendo el asfalto, susurrando silencios
y he tropezado, pupilosamente
entre pestañas necias y puntiagudas,
encontrándole,
usted ha estado ahí
pintándole ojos a la calle,
pues sus escasas riquezas le han privado de lienzos
y en lo retorcido de mi mente, he pensado
que usted pudiese pintarse unos ojos,
sin remuneraciones
yo
me ofrezco como lienzo.



Suplicios sin ti
Aquí nadie sabe nada.
Ni los espacios taciturnos, vacios de tu existencia
ni la cocina, o mi oreja partida,
ni mis enfermedades temporales
en honor a tus ausencias,
ni siquiera tu cama
que permanece quieta, polar,
mientras yo amontono
mi ropa sucia en ella,
como esperando y en miles
de intenciones ocultas
lo circundante y bien ordenado
de tus acciones matutinas,
quemándome soles en los labios,
infringiendo lo fatal de saberme triste
y aun quererme cantar
canciones de marzo
en todas tus voces, nunca paridas.

Y es que, soy tan dependiente
de la independencia que me susurras,

como ahora por la ventana
y el jardín pasmado por un pintor sordo
que no sabe que tus gorriones llegan
en estas aguas, que te prometen armonías,
y que yo
he plantado millones de sauces
para anidarnos juntos de uno en uno
por cada minuto en el que no estas,
como quien espera y no sabe nada
como quien extraña
y habla con pájaros…





Tanto viento
Hay algo en el otoño, verdaderamente cruel
¿Has notado cómo cambia altanero y
sensual la tez de mis dedos?
Como hundiéndolos a las llamas de la
madrugada y del abrigo sin luna púrpura…
Es como la noche de hace tres otoños
cuando lo dulce y negado de su voz
me cantaba canciones de las diez de la mañana
y había tanta oscuridad…

Tanto viento

Los rumbos de los tiempos que espero
no son los mismos de las estaciones pasadas,
se han mudado a la estación de tren, y ahora
me veo, hipotérmica, al unísono grito vacío
del tren fantasma sonriéndome,
sin compasión, pero hay sauces enormes,
gigantes, abrazándome, infringiéndome,
y me gusta, me gusta porque no estás

Y
¿me has visto aquí?
¿me has visto entre maleza y tierra roja?
¿me has visto y me has dejado sucumbir?
¿tendré que agradecerte ahora mi estado
familiar con la naturaleza? ¿estas espinas?
¿este aroma? ¿esta paz? ¿este lenguaje callado?
Quiero entonces besar tus manos de mar
y desnudarme a tu naufragio.

¡Que tan fácil te es hurgar mis debilidades!
Pequeña y burda, bajo una orquídea rezando.
¿Qué se puede hacer en estas noches de
deseos villanos y recuerdos helados?
Yo, debo tener ojos
y un río que desparpajar…



Medianoche de un violín
¿Te hablo sobre mi despotismo?
Esta noche da lástima.
Tanta lástima como del carcelero
noble que le recolecta aire del sur
y bosque al reo que se torna quieto,
inofensivo, triste…
Tengo el ojo derecho esquelético
de mi voz, seco de escuchar a
eternidades el acento afónico de
su nombre. Su nombre.
Prisión que constriñe, dulce cárcel.
Inacabable caída.

Y he escuchado sus voces,
ellos, todos ellos dicen de mi,
-Le ha mordido el vientre a las piedras,
se ha dormido en la luz vagabunda de
su juventud, ha muerto-
Pero, ¿he muerto?
¡Responder sin vuestro oscilante
sonido de los ciegos!
Responder para ser más feliz


¿Cómo lo remediaremos?
Y es que el tiempo esta pasando,
y yo sigo de aprendiz a la alegría de
los días blancos, tan veterana
del dolor masticado,
y ya no quiero mi silencio ahogado
que de tan callado fracasa a los
excesos del sonido mudo.
¿Y tú dónde estás?
¡Romperé la tierra y sus fauces!
Pero tendrás que venir,
tendrás que volver
antes que mi largo cuerpo de
madera se vuelque a la zanja
¡de este mundo que yo misma
rompí con la voz!

Estoy tan intransitada de la gracia
de tus ojos, del cielo a punto
de parir lluvia. Y tan renovada
en el aborto continuo, y la tristeza
que se suicida en mi existencia.
Y me duelen tanto, tanto nuestros días,
¡pobre fatalidad trasnochada la mía!
que tiene que compartirlos conmigo
hasta el purpura momento
de mi descenso al foso.


Copyright © Rup fiddle-Todos los derechos reservados

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