lunes 17 de agosto de 2009

La historia prohibida


La obsesión de un hombre por su colección de muñecas, y en particular por una que llega a ser su amante, se narra en Las Hortensias, el relato del escritor uruguayo que luego de veinte años vuelve a editarse. Inmoralidad y conservadurismo se mezclan detrás de un cuento magistral. Aquí, el prólogo de Julio Cortázar que acompaña la edición y un perfil a cargo de su nieto, presidente de la Fundación Felisberto Hernández.


Por: Diego Erlan



Del otro lado del teléfono, Mabel baja la voz: "Esta es la posibilidad de sacar del terreno de lo prohibido un relato considerado magistral". Mabel es María Isabel Hernández, una de las dos hijas de Felisberto y se refiere a "Las Hortensias", el cuento que su hermana Ana María nunca quiso que volviera a editarse. "Las herederas –explica Mabel desde México, donde es profesora de la UNAM– somos simples administradoras de una obra que no nos pertenece. Pertenece a su autor. Es decir que debemos velar por la difusión de la obra de nuestro padre y cuidar que las condiciones de publicación sean decentes y adecuadas: ésta es mi posición y no ha variado nunca. Durante veintiún años he esperado que mi hermana dejara de plantear restricciones que no comparto, y que, lejos de aminorarse, últimamente se han acrecentado". Por esta razón y gracias al progresismo de la ley de propiedad intelectual argentina, Mabel aceptó la iniciativa de El Cuenco de Plata por editar una obra que desde los años 80, cuando la publicó Siglo XXI en el Volumen II de las Obras Completas, resultaba inconseguible.




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